COMUNICADO DE PRENSA
Según la Sociedad Zoológica de Extremadura (SZE), la publicación de las ayudas para la realización de proyectos de conservación y educación ambiental destinadas a las asociaciones extremeñas en la Comunidad Autónoma ha destapado unos síntomas preocupantes que dibujan la errática política medioambiental de la Junta de Extremadura.
La Orden de 23 de febrero de 2007, por la que se convocan ayudas a actividades y proyectos de Educación Ambiental y Conservación de la Naturaleza (D.O.E. Nº 27 de 6 de marzo de 2007), establece la cuantía y la naturaleza de las subvenciones a las que pueden optar las diferentes asociaciones en Extremadura para el trabajo con la naturaleza. La cuantía total de la subvención en 2007 ha sido de aproximadamente 400.000 €, una de las más bajas de toda España. Parece que los problemas ambientales y la necesidad de recursos para la conservación de la reconocida riqueza natural extremeña no merecen más esfuerzo inversor por parte de la Administración regional.
Más que una crítica directa había que realizarse una pregunta ¿Las asociaciones conservacionistas extremeñas y el rico patrimonio natural extremeño merecen esa cantidad de dinero? ¿Se pueden financiar realmente proyectos serios de conservación de las especies amenazadas y de educación ambiental de la sociedad extremeña con 30.000 € anuales, que es el máximo que podría conceder la Junta a algunos de estos proyectos? Desde la Sociedad Zoológica de Extremadura pensamos rotundamente que no.
Más allá de las consideraciones económicas, sobre su cuantía escasa o dispendiosa, según se quiera entender, es necesario realizar dos puntualizaciones sobre esta Orden (y el Decreto que la regula). La primera trata sobre la equiparación de las diferentes asociaciones: lo mismo puede participar una ONG conservacionista que una Asociación deportiva, incluyendo así en la misma categoría algunas ONG de prestigio y de años de trabajo tanto en la conservación como en la educación ambiental, con asociaciones de carácter local, asociaciones de madres y padres de alumnos, sociedades de cazadores y pescadores o incluso, grupos de acción local.
Es muy meritorio el trabajo que desde las pequeñas asociaciones se está realizando en los núcleos rurales extremeños pero, por ello mismo existen o deberían existir otras Órdenes dedicadas a la potenciación de estas asociaciones en las que se integran no sólo los fines conservacionistas sino también sociales o culturales. Consideramos por ejemplo más adecuado, que para las asociaciones de madres y padres de alumnos este tipo de proyectos se regulasen desde la Consejería de Educación actuando de un modo integrado con los planes de formación no reglado, tan interesantes y necesarios (pero escasos) durante el largo verano. O, por ejemplo, que las asociaciones juveniles o deportivas sean apoyadas para desarrollar proyectos ambientales desde la Consejería de Jóvenes y Deporte. Con respecto a las asociaciones de carácter más local igualmente deben ser apoyadas y necesitan de un respaldo económico.
Sin embargo, en caso de la Dirección General de Medio Ambiente quiera agrupar en una Orden todos los proyectos de temática ambiental que desarrollen las asociaciones en Extremadura, una solución podría ser que se habilitasen diferentes categorías en función del tipo de asociación. Aunque iguales en mérito, no es equiparable una organización local que otras organizaciones no gubernamentales con mayor campo de actuación, más experiencia y con un número importante de profesionales dedicados en exclusividad a la conservación de la naturaleza y/o la educación ambiental. Quizás, con la división en dos categorías se podría lograr solventar y organizar mejor la tipología de asociaciones.
La SZE viene presentándose desde el año 2005 a estas subvenciones, sin que hasta la fecha ninguno de sus proyectos haya sido financiado por la Dirección General de Medio Ambiente, a pesar de que los fines y trabajos de la Sociedad están específicamente dirigidos a la conservación de la naturaleza y la educación ambiental, y que es notable su presencia en los medios de comunicación informando sobre las múltiples actividades que desarrolla y denunciando atropellos ambientales. Esto es lo ocurrido también en la última convocatoria en la que la SZE ha presentado tres importantes proyectos, sin que haya sido financiado ninguno, si bien se trata de proyectos necesarios e importantes como dar a conocer el problema de las especies invasoras (algo actual y en boca de muchos científicos y gestores) o un proyecto para hacer frente a la falta de recursos alimenticios de las aves necrófagas en el Parque Nacional de Monfragüe y Sierra de Gata.
Además, la SZE denuncia la concesión de ayudas realizada, porque a su criterio, existen “factores” en la concesión de estas ayudas que no figuran en la Orden de la convocatoria y, los criterios que se barajan carecen de directrices técnicas o cuando menos lógicas, ya que se sigue subvencionando proyectos de especies que no lo precisan, proyectos de recuperación sin resultados que evidencien ese gasto, jornadas costosísimas de contenidos abstractos y a proyectos que luego no se traducen en resultados útiles o aplicables. Cabría entonces preguntarse si existen mercadeos y concesiones por amiguismos o favores.
La SZE tampoco entiende por qué esta convocatoria de ayudas financia proyectos de esta índole a las organizaciones que gestionan fondos LEADER y PRODER, o incluso a la propia REDEX ya que precisamente, estos organismos disponen de sus propias fuentes financieras para desarrollar proyectos de temática ambiental. Resulta aplastantemente significativo que estos grupos, gestores de varios millones de euros en sus períodos de programación, puedan optar a estas subvenciones. ¿No son suficientes sus fondos europeos? Tal vez los Grupos deberían esforzarse más por realizar una verdadera labor de planificación del desarrollo rural y articular de un modo más adecuado y racional las actuaciones en sus acciones, en vez de convertirse en órganos pseudopúblicos que otorgan subvenciones a proyectos aislados que en muchos casos no logran asentar un verdadero desarrollo. Incluso, muchos de estos programas subvencionados por Europa, el Ministerio de Agricultura y Pesca y la Junta de Extremadura, son subcontratados a empresas externas (ni siquiera extremeñas) para que los desarrollen. ¿No es un sin sentido conceder una subvención a una asociación que tan siquiera va a gestionar el programa o el proyecto? En el período 2007-2012 se establece una serie de medidas que van en la dirección de mejoras medioambientales, será necesario esperar para ver qué medidas plasman estas asociaciones y con qué recursos cuentan.
La decadencia de esta Orden de ayudas, (¡que además concede únicamente 3 meses para la ejecución de los proyectos!) hace que las asociaciones u ONG profesionales entregadas en su totalidad al medio ambiente, se vean abocadas a la desaparición por la falta de ayudas de los estamentos públicos. Aunque por la denegación de ayudas o la baja cuantía de las mismas se puede llegar a pensar que este es precisamente el interés de la Junta de Extremadura, que dedica muchos más esfuerzos, a la Industria y la Energía que al Medio Ambiente, que siempre va en último lugar como hemos vuelto comprobar en la recientemente creada nueva Consejería.
Es hora de que esta Orden de ayudas a proyectos de conservación y/o educación ambiental se haga más específica para las ONG que trabajan principalmente en estas líneas y que aumente los recursos económicos disponibles para que también otras asociaciones con menos carácter ambiental puedan desarrollar muchos otros proyectos no sólo medioambientales (tan necesarios en Extremadura.) sino proyectos que fomenten el espíritu asociativo y cooperativo de la sociedad extremeña, valores de los que carece en la actualidad.
La Sociedad trasladará esta queja a la Consejería de (Industria, Energía) y Medio Ambiente, y a la Consejería de Presidencia, por entender que se está vulnerando el derecho de asociación y de ayudas para Organizaciones No Gubernamentales, y exigirá a la Dirección General de Medio Ambiente información detallada sobre el desarrollo y los resultados de algunos proyectos concedidos.
Sociedad Zoológica de Extremadura
Aunque en lo que a Energía se refiere sucede lo mismo, basta con ver las ayudas a la instalación de energía solar fotovoltaica aislada de red y térmica de baja temperatura, dirigida a los ciudadanos y pequeños empresarios, que se quedan en unos ridículos 300.000 € anuales para toda Extremadura mientras las declaraciones saturan los titulares con el enorme potencial de la región en energía solar.
Etiquetas: Prensa
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